El Aviario Nacional de Colombia celebra 10 años el 4 de octubre en Barú, Cartagena, con entrada gratis para menores de 25 y mayores de 60 años.
El Aviario Nacional de Colombia, en la isla de Barú (Cartagena de Indias), celebrará este domingo 4 de octubre de 2026 sus 10 años, en el Día Mundial de los Animales. La entrada será gratis para menores de 25 y mayores de 60 años. En una década, el refugio ha reunido más de 2.000 aves de unas 200 especies y lidera programas de conservación como el del paujil piquiazul, en peligro crítico de extinción.
Cartagena de Indias. El Aviario Nacional de Colombia, ubicado en la isla de Barú, celebrará este domingo 4 de octubre de 2026 su décimo aniversario, en coincidencia con el Día Mundial de los Animales. Durante la jornada, las personas menores de 25 años y mayores de 60 podrán ingresar sin costo.
Antes de que existieran sus grandes aviarios, lagos y senderos, este punto de la isla era un terreno casi desprovisto de vegetación. El proyecto comenzó a tomar forma en 2006, cuando Rafael Vieira, Silvana Obregón, Eduardo Robayo y Alba Lucía Gómez decidieron convertir una pasión en un espacio abierto al público, dedicado al conocimiento y la conservación de las aves del país.
El camino no fue fácil. En esa época no existían el puente ni la carretera pavimentada hacia Barú: los materiales cruzaban en ferry y avanzaban por una vía destapada, y en la zona no había una fuente natural de agua. Finalmente, el Aviario abrió sus puertas en febrero de 2016.
Cifras de una década
Hoy el Aviario reúne en casi ocho hectáreas más de 2.000 ejemplares de unas 200 especies, nativas y exóticas, distribuidas en 22 ambientes. Ofrece un recorrido de 1,7 kilómetros y la presentación educativa Aves al vuelo. Ha recibido más de 450 mil visitantes, entre ellos casi 30 mil provenientes de 500 cruceros que han llegado a Cartagena.
Entre sus habitantes hay cuatro especies que solo viven de forma natural en Colombia: el paujil piquiazul, la guacharaca caribeña, la guacharaca colombiana y la cotorrita aliturquesa. También hay águila harpía, flamencos rosados, guacamayas, ibis escarlata, garzas, búhos y cigüeñas.
“El Aviario fue organizado a partir de un plan maestro. Lo que vemos hoy corresponde a una primera etapa de ese sueño. Queremos continuar creciendo, desarrollar nuevas exhibiciones y asumir proyectos de conservación cada vez más complejos”, explicó Martín Vieira, miembro del consejo directivo.
El paujil piquiazul, símbolo de la conservación
Uno de los hitos de esta década es la reproducción de las aves bajo cuidado. Solo en los dos últimos años se han registrado procesos reproductivos en 51 especies.
El programa más destacado es el del paujil piquiazul, endémico de Colombia y en peligro crítico de extinción: en 2025 nacieron siete pichones y en 2026 se han registrado diez nuevos nacimientos.
“El hecho de que las aves se reproduzcan nos indica que encuentran condiciones adecuadas de alimentación, espacio y bienestar. No se trata solamente de juntar una pareja. Cada especie tiene requerimientos particulares y algunos procesos pueden tardar varios años”, señaló María Cristina Lema Arias, bióloga y directora técnica del Aviario.
Otro proyecto de investigación se centra en el águila harpía, una de las rapaces más poderosas del mundo. La pareja que habita en el Aviario pasó por un acercamiento de unos diez meses antes de compartir espacio, y actualmente se trabaja en su reproducción.
Los flamencos también reflejan este trabajo. La población nació con 49 ejemplares recuperados por las autoridades ambientales en distintas ciudades del país; hoy suma cerca de 180 individuos, y en 2026 nacieron alrededor de 30 pichones.
Refugio para aves rescatadas y silvestres
Muchas de las aves que llegan al Aviario han sido decomisadas o recuperadas por las autoridades ambientales. Algunas estuvieron tanto tiempo bajo cuidado humano que perdieron las capacidades para sobrevivir en la naturaleza. Al ingresar, son evaluadas por profesionales veterinarios, biólogos y zootecnistas, reciben dietas adecuadas y se estudia su comportamiento para definir con qué especies pueden convivir.
La transformación del terreno también ha beneficiado a la fauna silvestre: más de cien especies visitan el lugar en busca de agua, alimento, árboles y espacios seguros. En algunas temporadas se han formado colonias de anidación de más de 200 ibis blancos, y cientos de barraquetes encuentran refugio en sus lagos durante su migración desde Norteamérica.
“Es muy emocionante ver que aves que no pertenecen a nuestro aviario llegan todos los años, hacen sus nidos y utilizan el lugar como refugio. La naturaleza misma nos está mostrando que aquí se ha construido un ambiente seguro”, afirmó Vieira.
Educación y comunidad
La educación ambiental ha sido otro pilar. Colegios, familias y visitantes han participado en experiencias como Aves al vuelo. Además, los niños y niñas de Barú pueden ingresar gratis los lunes y participar en actividades pedagógicas y jornadas de liberación de fauna.
“Si un niño aprende que no debe arrojar basura, comprar animales silvestres o encerrar un ave en una jaula, ya estamos dando un paso importante para la conservación”, sostuvo Vieira.
Hacia el futuro
El Aviario proyecta ampliar sus ambientes, construir una clínica veterinaria especializada, fortalecer la investigación y desarrollar nuevos programas de reproducción de especies amenazadas.
La celebración del 4 de octubre reunirá a visitantes, comunidades, instituciones, autoridades ambientales y organizaciones aliadas. “Gracias por acompañarnos, por creer en nosotros y por hacer parte de estos diez años dedicados al cuidado de las aves y la naturaleza”, concluyó Alba Lucía Gómez, directora general.


